Amanda es el nombre de una yerba. Una mujer y un hombre tomados de las manos tomaban ese mate en una isla de miel, soñando con una hija. Eran dos personas soñando un nombre. El momento de la creación es uno solo, imborrable, para esas personas, para esa hija, para ese nombre, y para este mundo.

Manada es un grupo de animales de la misma especie que están o se desplazan juntos. Normalmante se refiere a animales en estado salvaje. En épocas antiguas, cuando el hombre apenas poblaba la superficie de la Tierra, había inmensos espacios vacíos, donde los animales acampaban libremente. Hoy en día, el poblamiento intensivo, la agricultura, la tala de bosques y otros procesos de modificación de la superficie de la Tierra a manos del hombre han reducido considerablemente las superficies pobladas por manadas.

Donde quiera que vaya el hombre, hace al nombre.






El colonialismo nos impuso una forma de ver el mundo, y luego con el desarrollo del capitalismo global esa mirada hacia afuera se invirtió para convertirse en la mirada del mundo global en nosotros. Cóncavos (nunca convexos), según el devenir de las políticas, economías, cambios sociales, de la servidumbre y la esclavitud como salvajes en la época de la conquista, a los sancionados como "amenaza extraordinaria a la seguridad nacional de Estados Unidos"; nuestro ojo latinoamericano se ve desde todos los demás ojos. Un panóptico invertido, caleidoscópico, que repite una y mil veces una imagen distorcionada de nosotros mismos. Ya no podemos ver más que nuestra imagen. Pero si nos sabemos imagen exterior, esto que a priori parece una visión negativa, puede ser el origen de nuestro ser interior: la simple distinción entre el holograma y lo tangible es el mínimo movimiento necesario para diferenciar entre la realidad popular plural y espejismo individual mundial. Es en ese punto de inflexión en el que América Latina podrá iluminar al mundo a partir de su propia identidad.



Un encuentro nocturno con los elefantes sería fatal. Manadas humanas avanzan con lanzas de arena hacia un centro oscuro y profundo. Se asoman y se preguntan qué es el futuro. Se aventuran al remolino de agua y viento? O se quedan quietos y sedientos?
En nada va a cambiar el mundo si eligen cualquiera de los dos caminos a partir de la misma furia.











































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